Samos

Samos

Para visitar Samos hemos de salir del trayecto por San Xil, establecido como normal, y por lo tanto decidirnos por una etapa alternativa. Ésta es la etapa que he ilustrado en Buen Camino!. Ya nos hemos topado unas cuantas veces a lo largo del Camino de Santiago con dilemas similares, pero en esta ocasión es francamente recomendable. Samos como localidad, ha nacido y crecido alrededor de su Monasterio.

El Monasterio

Varios son los atractivos que nos han hecho decidir por esta etapa alternativa. El Monasterio es conocido por el canto gregoriano de sus monjes; porqué excepcionalmente tiene dos claustros, y porqué uno de ellos tiene una sorprendente fuente denominada “de las Nereidas”.

Canto Gregoriano

¿Quién no ha oído hablar alguna vez del canto gregoriano de los monjes de Samos?. Cada tarde, los monjes ofrecen uno de sus cantos a quien quiera escucharles. Han gravado más de un disco a lo largo de los años. Si deseas disfrutar durante un rato de una sensación de paz y tanquilidad, no te pierdas uno de sus conciertos durante tu estancia en Samos.

Los claustros

Como he mencionado antes, el Monasterio tiene dos claustros. El claustro de las Nereidas tiene una fuente central denominada así: de las Nereidas, donde cuatro figuras femeninas muestran unos exuberantes senos. Si asistes a una visita guiada, es posible que te informen que los monjes que elegían este claustro para sus paseos, después debían confesarse por lo menos de un pecado de índole lujuriosa.

El segundo claustro está decorado con pinturas nuevas, de mediados del S. XX, pues tuvo que restaurarse después de un pavoroso incendio.

Sus monjes, como los de otros muchos monasterios, se dedicaban a la fabricación de bebidas espirituosas. Los vapores de estos elaborados de una de las cisternas, parece ser el origen del incendio. Dos pintores distintos decoraron las paredes de este claustro. Algunas personalidades de la época financiaron su reconstrucción y decoración, y es fácil reconocer a algunos de ellos en las pinturas.