Frómista

Encontramos Frómista al final de una etapa entre refrescante y aburrida. Refrescante porqué durante kilómetros andamos junto al canal de Castilla, que suministra de agua a muchas poblaciones de esta comunidad. En cambio el paisaje es monótono. Abandonamos el lateral del canal justo para acceder a la población, cruzando por encima de la esclusa.

Ha sufrido a lo largo de su historia, épocas de crecimiento, de esplendor y de decadencia. Tiene actualmente unos 1000 habitantes. A pesar de su tamaño el peregrino encontrará servicios suficientes, tanto de titularidad pública como privada.

San Martín de Frómista

La iglesia de San Martín de Frómista data del S. XV, aunque ha sido restaurada varias veces y su aspecto actual delata las recientes actuaciones. Hace singular su arquitectura la presencia de más de 300 canecillos, todos distintos, muchos de ellos representando cabezas de animales y de éstos, algunos mitológicos. También en su interior, algunos capiteles muestran escenas mitológicas.

Mi primer paso por Frómista coincidió con una restauración de la plaza que rodea a la Iglesia. En el libro “Buen Camino!” aparecen algunas fotografías con la plaza levantada